Los Terrenos de la Parroquia San Luis Rey, Donación Para Lavar Culpas

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Los Terrenos de la Parroquia San Luis Rey, Donación Para Lavar Culpas

San Luis de la Paz, Gto. Miércoles, 12 de septiembre de 2012.  Desde finales del siglo XVII, bajo la sacristía de la Parroquia San Luis Rey, yacen los restos de Doña Isabel Velásquez de Figueroa, quien donó los terrenos para que el templo se edificara, y sus dos maridos (enviudó un par de veces).  Ella y su segundo esposo, el capitán español Francisco Goñi de Peralta, fueron en su tiempo unos de los personajes más ricos del pueblo, así como unos de los más despiadados.  Al final de sus días, trataron de comprar el cielo a través de donaciones como esta a la iglesia.

Francisco Goñi de Peralta y su mujer, Isabel Velásquez, quienes se dedicaban a la minería y crianza de ganado, empezaron a figurar en la historia local a partir de 1630 cuando los indios de San Luis de la Paz se quejaron ante el virrey por que ambos:

 

1. Los forzaban a la esclavitud y a trabajar en sus minas

2. Les quitaban sus casas, vestidos y alimentos 

3. Les dañaban sus tierras con restos de metales que salían de su hacienda de beneficio 

4. Los animales de la hacienda de los españoles destruían sus sembradíos

5. Los amenazaban con ahorcarlos

6. Los sacaban del pueblo por cualquier deuda y los obligaban a trabajar en su hacienda y otras propiedades

7. Han comprado tierras de ellos

 

Parece ser que fue poco o ninguno el castigo, porque en 1634, Francisco Goñi solicitó le dieran merced (licencia) para obtener otros 12 sitios para criar ganado en los alrededores de San Luis de la Paz. Estos le fueron otorgados en 1642 convirtiéndolo en alguien sumamente rico y poderoso.

Murió a los pocos años, en fecha incierta, quedando su viuda, Isabel Velásquez de Figueroa, como su única heredera.  Ella, quien también ya había enviudado de su primer esposo, Francisco Yánez, murió en 1655, donando a los padres jesuitas el terreno donde ahora se ubica la Parroquia San Luis Rey en el centro de la ciudad, así como la Hacienda de Manzanares rumbo a Victoria.

Los jesuitas quienes tenían su casa y templo antes de ello en la otra banda del río, en lo que es la esquina de Velasco y Padre Casas, se movieron a su nuevo hogar en 1660; donde junto con otras tierras que donaron criadas de Doña Isabel construyeron un templo rústico, su casa y una hortaliza.

Tanto los cuerpos como de Doña Isabel, como Francisco Goñi de Peralta y Francisco Yánez están enterrados entre la sacristía y el altar mayor de la parroquia.  A final de cuentas, quisieron comprar su salvación; y por tan importante y cuantiosa aportación, fueron enterrados en un lugar privilegiado.

 

 

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